Tantos recuerdos que vienen a mi mente...
Justo el día 22 de agosto de 1996 -hace 15 años- impartí mi primera clase a un pequeño grupo de preescolares, recuerdo que hice unos dibujos de frutas y que yo iba preparado para enseñar algunas juegos y canciones... Las maestras me veían muy nervioso, pero feliz de dar premios a los niños. Lo disfruté tanto...
Creo que esa primera vez vino a detonar justamente gran parte de lo que soy, siento y sé ahora.
Simplemente ha sido el motor básico que rige mi vida: mi vocación docente.
Hoy, a 15 años de ese instante, no dejo de ver miles de historias en mi quehacer profesional, he pasado muchos momentos alrededor de mis alumnos, quienes hoy en día ya son más altos y más fuertes, tienen esposas e hijos, pero aún así no dejo de verlos -nostálgica y cursimente, jeje- como aquellos a los que yo tuve en su momento.
Tengo el caso de Azu, una de mis primeras alumnas en 5° grado en Colegio Humana y hoy es una gran psicóloga. Daniel Roque, mi alumno en 2° grado y ya está en el segundo año de Derecho. Dianita Weng, mi hermosa alumnita en 5° y 6° grado en Colegio Lancaster, ella ya estudia para ser intérprete en la Universidad de San Francisco... no quiero olvidar a nadie, todos son tan importantes, valiosos y partes necesarias en mi existencia.
Simple y sencillamente, hoy, renuevo mi compromiso, mi amor y entrega a lo que sé hacer. Y también, confieso que son mis alumnos de licenciatura y posgrado lo que me llevan a crecer espiritualmente y comprender que nadie nace sabiendo teóricos... En fin, mi aprendizaje es cotidiano...
Ayer, en el primer día de clases vi a mis nuevos alumnos de 6° grado, estaban muy emocionados, me decían que esperaban de mí mucha comprensión y tener el mejor recuerdo.
Ellos no saben, pero yo estaba más nervioso observándolos.
Me encanta sentir ese nervio como la primera vez, pero con las "tablas" que sólo los años te pueden dar.
Hoy agradezco a Dios por su infita bondad y bendiciones cotidianas... Y a mis padres, porque no quisieron que yo fuera maestro y -heme acá- con un hijo desobediente...
Gracias alumnos, ex-alumnos, padres de familia, colegas, amigos que han tenido que entenderme y más...
Ha sido gracias a la educación por la que he recorrido muchas partes de nuestro conglomerado planeta, pero sólo sé que el mejor lugar en el que puedo estar es con mis alumnos...
En trastienda, como siempre...
CARLOS SIERRA.
